1ª Actuación
 


P.A.S. Proteger, Alertar, Socorrer


Introducción al Socorrismo

     Un accidente en la vida real afecta a personas, y cuando ocurre, hay que afrontarlo con serenidad y un mínimo de conocimientos, ya que sus consecuencias pueden ser muy serias. Un accidente es un hecho fortuito del que se puede derivar un daño tanto físico como psicológico a las personas. Sus consecuencias, con frecuencia nos hacen recordar que podría haberse evitado y, conseguirlo, es una función de la Prevención, ya sea con medidas que actúan directamente sobre la causa (medidas técnicas y legislativas), bien sean las que actúan sobre el sujeto (educación).

 A pesar de todo, el accidente es un hecho en cuya producción interviene el azar y por tanto, una vez ocurrido, hemos de colaborar en la disminución del daño individual y social, efectuando el oportuno y eficaz auxilio, utilizando una serie de técnicas bien aprendidas y no aplicando remedios sin objeto, y siempre, teniendo presente que de los primeros cuidados dependerá la evolución posterior.
 
El eslabón más importante en la asistencia sanitaria inicial son los cuidados básicos proporcionados por la primera persona que encuentre a la víctima de un accidente. En la mayoría de las ocasiones, esa primera persona no es un sanitario y a no ser que ese individuo proporcione los cuidados básicos en ese momento, la víctima tendrá pocas posibilidades de sobrevivir o de quedar sin secuelas.
 
Por tanto, el socorrista interviene tanto en el aspecto preventivo, vigilando posibles riesgos que pueden existir en determinadas situaciones, evitándolos si es posible y estando siempre alerta, como en el aspecto de restauración de la salud al prestar la primera asistencia.
 
Concepto
  • Consiste en prestar los primeros cuidados a un accidentado o enfermo repentino.
  • En el lugar de los hechos.
  • Hasta la llegada de personal especializado que complete la asistencia. 
Objetivos
  • Asegurar el mantenimiento de las constantes vitales.
  • No agravar el estado general de la víctima, o las lesiones que pueda presentar.
  • En caso necesario asegurar su traslado a un Centro Sanitario en las condiciones adecuadas. 
Premisas
 
          a) Tranquilidad:
 
Hay que actuar rápido pero con serenidad, manteniendo la calma y transmitiendo la sensación de tranquilidad a los demás y a la propia victima. Sólo de esta manera, lograremos dominar la situación y evitar el pánico.
 
b) Composición de lugar:
 
Una vez ocurrido el incidente, hay que delimitar la realidad del mismo y sus posibles consecuencias.
 
Deberemos reconocer el lugar exacto del accidente, los peligros existentes y las formas de evitarlos, cómo solicitar ayuda, etc.
 
Hay que controlar la situación, recordando que mientras no haya sanitarios ni fuerzas de orden público, el socorrista será el responsable de los accidentados y de la situación global que rodea la emergencia.
 
c) Mover al herido con gran precaución y sólo lo imprescindible:
 
El riesgo de producir graves lesiones medulares o complicar la gravedad de otras ya existentes nos debe hacer extremar la prudencia en la movilización de heridos, haciéndolo únicamente en caso de extrema necesidad o cuando pueda hacerse con garantía.
 
d) No hacer más que lo indispensable:
 
Si se intentan hacer demasiadas cosas, se retrasarán otras muy necesarias. Nuestro papel no es reemplazar a los servicios sanitarios, sino proporcionar aquellas medidas estrictamente necesarias.
 
e) Evitar situaciones intempestivas:
 
Solamente haremos aquello de lo que estemos totalmente seguros. Así evitaremos maniobras improcedentes y, lo que es más importante, vernos envueltos en desagradables reclamaciones judiciales, por responsabilidad civil.
 
 
Pautas generales de actuación
 
La actuación inicial se resume en la conducta PAS ; PAS son las iníciales de:
 
PROTEGER, ALERTAR Y SOCORRER
 
   P                     A                    S
 
 
Proteger, alertar y socorrer son las tres fases que debe asumir cualquier persona que vaya a intervenir en una situación con presencia de personas enfermas o heridas.
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P.A.S. - Proteger, Alertar, Socorrer

 

Proteger: Prevenir el agravamiento del accidente
 
Hay que adoptar las medidas necesarias para evitar que las consecuencias del accidente se agraven.
 
Para ello se hace necesario pensar en qué riesgos potenciales pueden amenazar nuestra integridad, la de los que nos rodean o agravar el estado de la víctima, debiendo encargar si es posible a varios testigos el ocuparse de evitar que tales situaciones se produzcan. En caso de encontrarnos solos, extremaremos al máximo la prudencia, siendo en todo momento objetivos con las medidas y acciones a realizar.
 
Como primer ejemplo, nombraremos el caso de un accidente de carretera:
  • Estacionaremos nuestro vehículo fuera de la calzada, en un lugar seguro, encendiendo los intermitentes de emergencia.
  • Señalizaremos al accidente, especialmente si es de noche o si las condiciones de visibilidad son reducidas. Procuraremos que antes y después del accidente, a una distancia de unos 150 metros, haya una persona haciendo señales para que los conductores que se aproximan al lugar, disminuyan la velocidad con suficiente antelación.
  • Asimismo, colocaremos los triángulos de indicación de peligro, al borde de la calzada.
  • Haremos que se controle a los curiosos, normalmente estorban y dificultan las labores de auxilio a las víctimas.
  • Desconectaremos la corriente de los vehículos accidentados, quitaremos el contacto.
  • Impediremos que se fume en las proximidades del accidente, el objeto de evitar el riesgo de explosión e incendio.
Otro ejemplo sería el caso de una persona caída en una habitación donde hay una estufa de butano.
  • En primer lugar tomaremos las debidas precauciones para evitar que nos intoxiquemos como consecuencia de la posible presencia de gas.
  • Cerraremos la válvula de la botella de gas.
  • Airearemos la habitación.
  • Evitaremos que se manipulen llaves de luz (producen chispas) o llamas.
 
No desplazar al herido
Sólo se hará si hay peligro de “sobre accidente”;
en cualquier caso, mantener el eje cabeza - cuello - tronco alineado.
 
 
 PROTEGER el lugar del suceso evitando sobré accidentes.
Alertar: a los servicios de socorro
 
Implica establecer los contactos adecuados por teléfono o por medio de terceras personas para conseguir la  ayuda necesaria lo antes posible (el teléfono de emergencias 112 ya existe en una parte importante del territorio). De la inmediatez de la actuación dependerá que el accidente se resuelva de una manera u otra.
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PAUTAS DE ACTUACIÓN
P-A-S

ALERTAR a los Servicios de Socorro.

 
 ALERTAR - Dar un punto de referencia
INDICAR SIEMPRE: 
• Lugar y dirección exacta
• Quien y desde qué número llama
• Descripción de lo ocurrido
• Número de afectados
• Estado de las víctimas
• Qué asistencia están recibiendo
 
Cruz Roja – Protección Civil – Ciudadano/a


 
Siempre se ha de permanecer cerca del herido para emprender las acciones de urgencia necesarias; se pedirá a un testigo que avise a los servicios públicos de urgencias, indicándole a quién debe avisar, cómo debe hacerlo y qué debe decir. Hay que constatar siempre que se ha avisado a los equipos de socorro.
 
Es necesario identificarse: dar el nombre o decir desde donde y número de teléfono desde el que se llama; las llamadas anónimas no inspiran confianza. Hacer repetir los datos al interlocutor puede evitar pérdidas de tiempo innecesarias. No colgar nunca el teléfono hasta que no lo haga nuestro interlocutor, por si necesita preguntar o aclarar algo.
  
 
Socorrer
 
Actuar rápidamente pero manteniendo la calma. Esta intervención es una acción de responsabilidad e implica estar preparados para hacerlo mientras se espera la llegada del personal sanitario. Si no es así también podemos ser útiles evitando que la gente se aglomere, solicitando iluminación, controlando el tráfico, etc.
 
Se atenderá en primer lugar al herido que más riesgo o gravedad presente y/o que más se beneficie de nuestra intervención.
 
Recabar datos sobre los heridos y técnicas empleadas o sobre su evolución para transmitirlas al Servicio de Urgencias ya que son útiles para conocer su evolución desde el momento del accidente.
 
Se vigilará periódicamente el estado de los heridos, atendiendo especialmente al nivel de consciencia, dificultades o ausencia respiratoria, reactivación de hemorragias y shock.Principio de página
 
 
PAUTAS DE ACTUACIÓN
P-A
S
SOCORRER a quienes lo necesiten
  
 
SOCORRER - Si no sabes no lo hagas
 
 
Si no lo hacemos
Nosotros,
¿Quién lo hará?
 
Extremaremos las medidas de precaución en el manejo de los pacientes en esta fase en la que todavía no sabemos con certeza lo que tienen. Podríamos causar daños mayores y empeorar su estado.
 
La eficacia con que llevemos a cabo estas tres acciones potenciará la utilidad de nuestra intervención como socorristas.
 
En definitiva y resumiendo, diremos que la actuación del socorrista se fundamenta en:
  • Percibir. La condición individual de la persona necesitada es lo primero a percibir, captar las peculiaridades de aquellos a quienes queremos socorrer. Es posible que cualquier persona que necesite nuestra ayuda presente una peculiaridad o discapacidad que nos obligue a percibirla en el primer momento y por tanto adaptar nuestra actuación a ella. 
  • Explorar. Hacer las verificaciones que nos indicarán la presencia de lesiones, valorar su estado y cualquier hallazgo que nos ayude en nuestra intervención. 
  • Actuar. Dar los pasos necesarios para evitar el agravamiento del accidente y atender las lesiones que presente el paciente. 
  • Evacuar. Trasladar a los heridos, activando los medios necesarios para hacerlo, al Centro adecuado, lo más rápido y en las mejores condiciones posibles.
Todos los pasos anteriormente relacionados conforman uno de los eslabones de la cadena que va a proveer la asistencia en una emergencia, es lo que denominamos “La Cadena Asistencial”.
 
  
La Cadena Asistencial
 
 

Pasos a seguir en caso parada cardiorespiratoria

a)  Primer eslabón
 
Cualquier persona que se encuentre con el accidente dará la alarma; al mismo tiempo, deberá tomar las medidas necesarias para que no se produzcan nuevos accidentes y observar el estado de las víctimas.
 
b) Segundo eslabón
 
Una vez que los Servicios de Socorro han llegado al lugar del incidente, los integrantes de la dotación realizarán una valoración y control de la situación.
 
A continuación se procederá al traslado hacia el centro de evacuación correspondiente y si ello es necesario.
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c) Tercer eslabón
 
Cuando los heridos han llegado al centro de evacuación, el servicio de urgencia realizará el tratamiento definitivo.
 
d) Cuarto eslabón
 
Los pacientes realizarán una recuperación física en cuanto a las lesiones que padezcan y psíquica en cuanto a problemas derivados del accidente.
 
En muchos casos será necesaria una rehabilitación social en cuanto a la problemática surgida por la pérdida de enseres, pérdida de funcionalidad física, cambio de empleo, etc.
 
Por último, procede un análisis y evaluación de los datos recogidos, para poder incidir en la prevención de un suceso semejante.
 
Movilización de urgencia
 
En la movilización de un accidentado debe darse prioridad a su seguridad y bienestar. No moveremos nunca a una persona gravemente lesionada a menos que su vida corra peligro inmediato, debiendo esperar la llegada de ayuda especializada para ello.

           
 
Sin embargo, nos veremos obligados a realizar movilizaciones si la víctima corre un riesgo vital inminente, si el peligro es real, y no puede evitarse de otro modo y si el riesgo que corre el socorrista es importante. Cualquiera de estas situaciones puede producirse en una habitación ardiendo, llena de humo, en una carretera con tráfico intenso, en un vehículo que comienza a arder, etc.
   
La movilización de urgencia podemos considerarla como prevención de un sobre-accidente. No se realizará nada más que después de efectuar una rápida evaluación de los riesgos existentes, tras localizar un trayecto y destino seguro, y con la certidumbre de que el socorrista no correrá ningún riesgo vital.
 
Tracción por los tobillos:
           
Si el terreno está relativamente plano y sin riesgo de golpear la cabeza contra el suelo, lo cogeremos por los tobillos, y elevando las piernas, tiraremos de él manteniendo el eje cabeza-cuello-tronco; resulta práctico sujetar los brazos de la víctima con la cinturilla del pantalón.

           
 
Tracción desde las axilas:
Si el terreno no permite la tracción por los pies (suelo con escombros, obstáculos, etc.) y el peligro obliga a trasladar a un accidentado, nos situaremos por detrás y evitando movilizaciones bruscas del cuello, cruzaremos los brazos del accidentado sobre su pecho, pasaremos los nuestros por debajo de las axilas y le agarraremos los brazos (puño derecho de la víctima - mano izquierda del socorrista), arrastraremos cuidadosamente al accidentado hacia atrás, manteniendo su cuerpo erguido. Una vez en zona segura, situaremos a la víctima en la posición adecuada a su estado. 

                  

Víctima dentro de un vehículo:
  
Para extraerla, verificaremos que los pies del accidentado no están atrapados con los pedales del vehículo; lo liberaremos del cinturón de seguridad; el socorrista se aproxima a la víctima desde un costado, deslizará sus brazos por debajo de las axilas, sujetaremos un brazo de la víctima por la muñeca, con una mano, y con la otra, se sujetará el mentón, moveremos lentamente al accidentado, extrayéndolo desde el interior del vehículo y manteniendo la cabeza-cuello-tronco en bloque. Una vez extraída se depositará poco a poco sobre el suelo o camilla. Una alternativa consiste en vez de sujetar el brazo, coger la cintura del pantalón.

    


Consejo General de Enfermería

 
Decálogo
de actuación ciudadana ante emergencias
sanitarias por accidente
 
1. Asegurar la escena
Se trata de conseguir que la escena del accidente no sea causa de nuevas desgracias. Algunos consejos pueden ser: señalizar la escena mediante los triángulos de preseñalización de peligro y/o a través de las luces de emergencia de los vehículos y/o con conos, o, en caso de que el accidente se produzca en una curva sin visibilidad, situar a una persona al inicio de ésta para advertir a los conductores que van llegando. Si es necesario, se debe dar paso a los conductores para que se mantenga la fluidez del tráfico y evitar nuevos accidentes. En caso de llegar a un accidente en el que las víctimas ya están siendo auxiliadas, seguir la marcha sin detenerse.
 
2. Pedir ayuda inmediata al sistema de emergencia
(llamar al 112)
Desde que una persona sufre un accidente, el tiempo corre en su contra. Se debe avisar al sistema sanitario cuanto antes; de lo contrario, existe la probabilidad de que la persona accidentada no llegue a recibir la asistencia sanitaria que precisa a causa de un aviso tardío. Se debe llamar al servicio de urgencias y emergencias 112 y responder a sus preguntas intentando dar la mayor cantidad de información posible tanto sobre la víctima como sobre el accidente.
 
3. Aproximación al paciente accidentado
Se trata de valorar los peligros potenciales para la integridad propia y la del paciente en la escena del accidente. Se deben neutralizar todos los peligros potenciales y apartar a las víctimas de ellos en caso de peligro. Prestar atención especial a charcos de gasolina o material inflamable (no permanecer nunca de pie sobre ellos), fuegos (ponerse en contra del viento, nunca a favor), ver si hay cables pelados que puedan generar un cortocircuito (en accidentes contra postes eléctricos o farolas) y apagar la llave de contacto del vehículo en caso de que éste o algunos de sus elementos (motor, focos o limpiaparabrisas) estén en marcha.
 
4. Si no existe riesgo para el paciente, no moverle
En caso de una lesión medular (columna vertebral), por ejemplo, una incorrecta movilización de la víctima (tanto si se encuentra dentro como fuera del vehículo) puede tener consecuencias muy graves para su futuro. Si no hay riesgo para el paciente, es aconsejable esperar a que le mueva el personal sanitario.
 
5. “En caso de accidente, no me quiten el casco”
Esta frase tan popular es una norma de obligado cumplimiento cuando el accidentado lleva puesto un casco. En ocasiones ocurre que tras un accidente se producen graves lesiones las cuales al intentar extraer el casco por manos inexpertas, se pueden agravar provocando lesiones medulares irreversibles con consecuencias tan graves como una tetraplejia. Hay que esperar la llegada de los equipos sanitarios para que ellos tomen la decisión de quitarlo o no.
 
6. Valorar al paciente
6.1. Comprobar si está consciente o inconsciente.
6.1.1. Si está consciente: interrogarle acerca de qué es lo que le ha pasado y cómo se encuentra, y actuar en consecuencia, tranquilizándole y quedándonos a su lado en todo momento.
6.1.2. Si está inconsciente: pasar al punto 6.2.
6.2. Comprobar la respiración y el pulso cardíaco.
6.2.1. Si respira y le late el corazón: mantener al paciente en una posición neutra, vigilándolo continuamente, hasta la llegada de los servicios de emergencia.
6.2.2. Si no respira y/o no le late el corazón, pasar inmediatamente al punto 7. 
 
7. Estabilizar a la víctima
7.1. Desobstruir la vía aérea.
Se trata de que no haya ningún obstáculo ni en la boca ni en la garganta que dificulte o impida la entrada de aire a los pulmones. Es muy común que la propia lengua de un paciente en inconsciencia, por su propio peso, esté bloqueando la garganta, por lo que es conveniente siempre:
7.1.1. Estando la víctima boca arriba, traccionar de la mandíbula hacia arriba con cuidado de no mover en ningún momento el cuello del paciente.
7.1.2. Abrir la boca de la víctima y asegurarse tirando con la mano de la lengua que no está caída, liberando así el paso de aire a la garganta. Siempre con cuidado para no mover el cuello de la víctima.
7.2. Ejecutar la maniobra de resucitación cardio-pulmonar.
7.2.1. Si es adulto: 30 compresiones torácicas por cada dos insuflaciones de aire.
7.2.2. Si es un bebé (lactante): 3 compresiones torácicas por una insuflación de aire.
Compresión torácica: arrodillado perpendicularmente a un lado de la víctima, a la altura del pecho, colocar el talón de una mano sobre la mitad inferior del esternón (hueso longitudinal situado en la parte anterior del pecho) del paciente y la otra mano sobre el dorso de la anterior a la vez que se entrelazan los dedos. A continuación, con los brazos estirados, comenzar a realizar compresiones rítmicas hundiendo el pecho del paciente entre 3,5 y 5 centímetros, hasta que el paciente recupere el ritmo cardíaco o lleguen los servicios sanitarios.
Insuflaciones: tras desobstruir la vía aérea (ver 7.1.), con una mano apoyada en la frente, pinzar la nariz hasta cerrarla y con la otra traccionar hacia arriba de la mandíbula. A continuación, coger aire abundante e insuflarlo en la boca del paciente sellando con nuestros labios la boca del paciente comprobando que el pecho se llena con nuestras insuflaciones.
 
8. Acompañar en todo momento al paciente
La víctima está pasando por unos momentos duros en los que, en el peor de los casos, su vida corre peligro. Se debe permanecer a su lado acompañándole, darle conversación si es posible, observar su evolución y vigilar que no haga ningún comportamiento indebido incluso cuando está inconsciente.
 
9. No dar alimento ni bebida al paciente
A pesar de lo que pueda pedir la víctima, no se le debe dar en ningún caso alimento o bebida (incluida agua) o cualquier tipo de medicación hasta la llegada de los servicios sanitarios.
 
10. Transferir el paciente al personal sanitario
Tras la llegada del personal sanitario, se les debe informar de todo lo sucedido, principalmente, cómo se ha producido el accidente y cómo se ha atendido a la víctima o víctimas. Tras informarles convenientemente, la persona se debe poner a disposición del equipo sanitario para colaborar en todo lo que pueda precisar.

 









 

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